Después de ser madre con su novia, la primera ministra serbia reprla reproducción asistida a lesbianas

La lesbofobia también puede ser cosa de lesbianas.

Ana Brnabic se convirtió en madre de un niño nacido el pasado mes de febrero junto a su novia Milica Djurdjic por el método de reproducción asistida, al que muchas parejas lésbicas suelen recurrir. Pero lo que muy pocos esperaban es que después de dejar sus esperanzas en ella tras convertirse en la primer mujer abiertamente lesbiana en ocupar el puesto de primer ministro, tomara la impactante decisión de prohibir la fecundación in vitro y la inseminación artificial para parejas que tengan “historial de relaciones homosexuales durante los últimos 5 años” pocos meses después de que su pareja diera a luz a su primogénito bajo este método.

Cuando Ana Brnabic asumió el poder como primer ministro muchos tenían la esperanza de que esta elección trajera cosas buenas para la comunidad LGBT+, pues Serbia es uno de los países en donde los derechos de la comunidad LGBT+ son nulos, considerando que el 65% de la población considera que la homosexualidad es un enfermedad mental aún cuando la Sociedad Médica Serbia declaró en 2008 que no se incluye dentro de ninguna lista de enfermedades testadas científicamente. Sin contar que las familias homoparentales no tienen reconocimiento legal, pues no existe el matrimonio igualitario ni los derechos de filiación o adopción. En ese sentido, la lucha por parte del movimiento LGBT+ en dicho país sigue fracasando.

Ciertamente se mostraba comprometida con la comunidad, ya que participó el año pasado en la marcha del Orgullo y parecía ser la esperanza, lo cierto es que Ana Brnabic pertenece a un partido conservador, y al parecer eso pesa mucho más para ella.

Además de declarar: “He sido abiertamente gay toda mi vida y nunca he tenido problemas en Serbia. Me gustaría pensar que Serbia no es tan conservadora, ni homófoba, ni xenófoba (…) Ciertamente hay espacio para mejorar y cambiar y ciertamente todavía hay gente que piensa ‘esto no está bien, que esto no es parte de nuestra tradición y parte de nuestros valores aceptados’, pero creo que son una minoría. Una fuerte minoría, concedido, pero una minoría”.

Hasta el momento asociaciones LGTB van a luchar para que esta nueva ley no se lleve a cabo.



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